Construir caminando: Francis Alÿs y el paseo urbano

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN MARTINA DEREN | 3 DE DICIEMBRE DE 2012

“Tan necesarias como el agua o el aire que se respira, las calles son los corredores del alma y de las oscuras trayectorias de la memoria”.

Paul Virilo.

Francis Alÿs lleva años recorriendo ciudades. Puede ser Mexico (donde actualmente vive) Londres, Jerusalén o Dinamarca. Cualquier lugar es suceptible de ser interpretado desde la óptica del camino artístico.

Alÿs es consciente de ello: el paseo es su arma de intervención político- estética. No pasea por placer, ni por diversión, está muy lejos de aquellos paseos parisinos (Baudelarire) londinenes (Virginia Woolf o Allan Poe) o también berlineses (Franz Hessel). No es un observador- escritor que traslada los acontecimientos urbanos al papel. Sus paseos están más bien cargados de una veladura ácida, de un cuestionamiento crítico.

Sin embargo, la elección del paseo como reflexión sociológica encierra ya un planteamiento poético: en el momento en que la ciudad se convierte en laboratorio de experimentación, se convierte también en una suerte de laberinto que obliga al “ homo lundens” a recorrerla y perderse, como si “sólo el hecho de torcer a derecha o a izquierda constituyera ya un acto esencialmente poético”. La ciudad se convierte así en el centro de operaciones, zona de flujos, de relaciones, de interconexiones.

La ciudad es la protagonista de las caminatas de Alÿs. Pero es esa ciudad que cada día recorremos sin apenas inmutarnos. La mayoría de nosotros inicia su trayecto diario sin una consciencia absoluta del desplazamiento automático que nos lleva al lugar de destino. Podemos ser sombras grisáceas que se mueven a merced de los flujos continuos del tránsito masivo. Metros, estaciones, plazas. 

Lugares del afuera, que se han convertido en puntos centrales de la articulación de nuestras necesidades cotidianas. Lugares que se repiten en el discurrir de la vida diaria, donde apenas prestamos atención a los detalles de los acaeceres cotidianos, a los símbolos, las huellas, los rastros urbanos que forman un conjunto de signos, mensajes encriptados, invisibles retales del tejido urbano. Sin embargo, Francis Alÿs, entre otros artistas, literatos o teóricos, han querido ver toda una suerte de estudio y experimentación que tiene la ciudad como su mayor laboratorio de operaciones. 

Puedes leer la noticia al completo aquí. 

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CITIES ALIVES TOWARDS A WALKING WORD

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INFORME: CITIES ALIVE, TOWARDS A WALKING WORLD | JUNIO DE 2016

Informe que analiza los beneficios de las ciudades transitables-económicas, sociales, ambientales y políticas, y que establece medidas para mejorar la transitabilidad, ilustrando estas mediante estudios de casos.

Puedes acceder al informe completo aquí. 

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¿Prefieres caminar o conducir? La respuesta puede decir bastante sobre tu inteligencia

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PUBLICADO ORIGINALMENTE EN BBC | 19 DE SEPTIEMBRE 2012 

Es una de esas relaciones estadísticas que a primera vista parecen poco plausibles.

Pero un informe publicado en junio de este año relacionó el caminar con un mayor coeficiente intelectual. Al menos en Estados Unidos.

El estudio sostiene que las áreas metropolitanas del país con más zonas peatonales suelen tener un Producto Interno Bruto (PIB) más alto y sus ciudadanos están mejor educados.

La investigación, realizada por Smart Growth America —un organismo con base en el Distrito de Columbia, EE.UU.— analizó las 30 áreas metropolitanas más grandes de Estados Unidos y las clasificó según la cantidad de oficinas, comercios y áreas residenciales propicias para caminar.

El fin de la dispersión urbana está cerca“, sostiene la nota de prensa emitida por los autores del estudio.

“Por primera vez en 60 años, los lugares urbanos transitables en las 30 áreas metropolitanas más grandes están ganando cuota de mercado sobre sus competidores suburbanos, en donde se circula más en automóvil”.

 

Puedes leer la noticia al completo aquí. 

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IPAVEMENT: El suelo inteligente con wifi y servicios de información para los peatones

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN RTVE | 10 DE MAYO DE  2012 

Tras varios meses de prueba y años de desarrollo, la empresa española Vía Inteligente ha anunciado que el próximo mes comenzará la fabricación a nivel industrial de sus baldosas iPavement, un ‘pavimento inteligente’ que incorpora conectividad vía Wi-Fi e incluso diversos servicios para los viandantes.

Las baldosas de iPavement no se diferencian mucho externamente de las normales. Tienen el mismo aspecto gris y resistente, miden 40 x 40 cm y pesan unos 24 kg cada una.

Hay dos versiones, una normal y otra acanalada adaptada para personas invidentes o con visibilidad reducida. Entre otras cosas, están diseñadas de modo que resistan las inclemencias del clima y temperaturas extremas.

La empresa ha trabajado en el diseño de este pavimento de modo que sea tan fácil de instalar y de mantener como una baldosa convencional.

En realidad no es necesario pavimentar el suelo al completo con ellas, algo que seguramente sería demasiado caro: puede cubrirse solo cierta zona -como se hizo ya en pruebas en la Puerta del Sol de Madrid con 375 baldosas– para delimitar una ‘zona wifi’ para los ciudadanos.

La parte tecnológica de las baldosas iPavement tiene varias funciones. Por un lado proporciona conectividad a los peatones a través de wifi. Por otro, es capaz de enviar mensajes Bluetooth a los dispositivos móviles como teléfonos y tabletas – quizá mensajes informativos o publicitarios.

Finalmente, las baldosas incorporan también unos sensores de vibración y temperatura. La idea es proporcionar información en tiempo real a una central que recoja los datos, de modo que se pueda analizar la cantidad de gente que pasa caminando por la calle o las condiciones medioambientales, por ejemplo si hay una helada en una zona concreta.

Pots llegir l’article al complert aqui.

 

Carta Internacional para Caminar

publicado originalmente en Walk 21 |

Per a la creació de comunitats sanes, eficients i sostenibles on la gent esculli caminar. Nosaltres, ratificant la carta reconeixem els beneficis de caminar, com a indicador clau de societats amb salut, eficiència,  inclusió social i sostenibilitat.

A més a més, reconeixem els drets universals de les persones a poder caminar d’una manera segura i a gaudir d’una alta qualitat d’espais públics a qualsevol lloc i en qualsevol moment. Ens hem compromès amb la tasca de reducció de barreres físiques, socials i institucionals que limiten l’activitat de caminar.

Treballarem amb d’altres grups per ajudar a crear una cultura on la gent esculli caminar, com a mitjà de desplaçament, mitjançant el nostre compromís amb aquesta carta i amb els seus principis estratègics.

Pots llegir l’article al complert aqui.

 

CartaCat

 

Quieres ser más creativo? Pues sal a dar un paseo

publicado originalmente en La Criatura Creativa | 9 de marzo 2018

Ante un bloqueo creativo, ese momento en el que quieres generar ideas y no se te ocurre nada, una buena opción puede ser salir a dar un paseo. Al menos, eso es lo que afirma Marily Oppezzo en esta charla de TEDx en la que cuenta las conclusiones a las que llegaron en un interesante estudio acerca de cómo el movimiento afecta a la creatividad.

Así, enfrentaron a tres grupos de personas a dos ejercicios creativos. El primer grupo hizo los dos ejercicios sentados. El segundo, hizo el primer ejercicio sentado y el segundo caminando en una cinta. Y el tercero, hizo el primer ejercicio caminando y el segundo sentado. ¿Las conclusiones? Pues que parece que movernos y salir a dar un paseo nos ayuda a estimular la creatividad.

Evidentemente no vas a salir a pasear y vas a volver con la campaña hecha. Pero, según cuenta Marily, caminar puede ser muy efectivo en la primera parte del proceso creativo, cuando tenemos que generar una nueva idea.

Vale la pena echar un vistazo al vídeo (puedes seleccionar los subtítulos en español) y ver cómo fue el estudio y las conclusiones a las que llegaron.

Puedes leer la noticia entera en el blog de publicidad, creatividad y diseño en La Criatura Creativa.

Turismo de cloaca: el arte de las alcantarillas de Japón

publicado originalmente en YOROKOBU |26 Febrero 2018

En su libro Psicología en el cuarto de baño, el profesor Nick Haslam dice que «es fascinante la profunda negatividad con la que asociamos ir al baño. […] Los desechos humanos son una constante preocupación para los individuos,  y nuestras actitudes y reacciones hacia ellos tienen implicaciones para nuestra salud y nuestra felicidad ». Y continúa: «A pesar de su importancia, la excreción es algo que a la gente rara vez le gusta pensar».

Sin embargo, el país nipón se ha empeñado en llevarle la contraria a esta idea y ha logrado convertir el acto de evacuar y sus procesos posteriores en algo casi placentero. Quienes hayan viajado a Japón ya habrán jugueteado con los botoncitos de sus famosos retretes eléctricos: calefacción, chorros de agua caliente, secado con aire templado, luces LED…

Una llamativa a la vez que inquietante nave Enterprise defecatoria. Pero ese cuidado de las heces no solo se lleva a cabo dentro de casa. En la calle, ocultando el oscuro mundo de las cloacas, los japoneses han creado auténticas obras de arte.

El arte de alcantarilla

Hidetoshi Ishii lleva más de veinte años buscando tapas de alcantarilla. Este cazador de sumideros urbanos comenzó su peculiar hobby en la ciudad de Ise, ya cumplidos los 40 años. Mientras paseaba por la calle, unos colores brillantes en la acera llamaron su atención: se trataba de una alcantarilla que mostraba a un grupo de peregrinos caminando al Santuario de Ise.

En una entrevista para el diario Japan Times en 2016, Ishii explicaba que, tras investigar un poco, descubrió que existían miles de alcantarillas decoradas repartidas por todo el país. «Después de verla –decía Ishii– pensé que sería interesante buscar diferentes diseños a lo largo de Japón». En el momento de la entrevista, Idetoshi Ishii había visitado cerca de 1.700 municipios de los 1.780 que forman el país.

El hobby de Ishii le debe mucho a la hiperpoblación urbana de Japón. El alcantarillado del país sería igual de soso e ignorado que en la mayoría de lugares del planeta si no hubiese sido por dos factores: la saturación de heces que empezaba a dominar los ríos de Japón en los años 70 y la creatividad de Yasutake Kameda, un alto funcionario del Ministerio de Industria.

Puedes leer la notícia al completo en Yorokobu, revista de tendencias, creatividad, arquitectura, diseño, cine y televisión. 

 

La caminata de Rajoy en Murcia

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN EL ESPAÑOL | 1 DE FEBRERO DE 2018

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha publicado este sábado dos fotos en su cuenta de Twitter del paseo que ha realizado en esta jornada con el presidente de Murcia, Fernando López Miras, por varios enclaves del Parque Natural de Calblanque, en la localidad de Cartagena y municipios cercanos.

Rajoy asegura en el primero de los mensajes, sobre un paseo por el Monte de las Cenizas, que se trata de una “estupenda caminata” en una “jornada especial” y añade: “Cartagena y sus alrededores, una zona de España maravillosa”, a lo que sigue una imagen en la que camina con López Miras por un sendero en medio de una zona boscosa.

Posteriormente, el presidente ha añadido otra foto del paseo a su paso por la Bahía de Portmán, municipio cercano a Cartagena, donde el Gobierno “realiza una inversión de más de 32 millones de euros para eliminar la contaminación y recuperar el entorno natural”, destaca en su mensaje.

Según fuentes del Gobierno, se trata de una visita de carácter privado que el presidente del Ejecutivo realiza a la localidad murciana, donde ayer se le vio paseando por las calles del centro.

La visita se produce dos días después de que el comité ejecutivo del PP regional haya convocado un congreso extraordinario para el próximo 18 de marzo para revalidar en su cargo a López Miras, quien está previsto que acuda este lunes al encuentro que Rajoy mantendrá en Madrid con los dirigentes autonómicos del Partido Popular.

 

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¿Cuánto se recomienda caminar cada día para mantenerse en forma?

publicado originalmente en ELDIARIO.ES | 26 ENERO 2018

Existe una cifra “mágica” que se suele repetir cuando se habla de cuánto se debe caminar para mantener un estado físico saludable: 10.000 pasos por día. Se afirma, también, que como la zancada de una persona de estatura media alcanza unos 80 centímetros, esos 10.000 pasos equivalen a unos ocho kilómetros. En general, los médicos y otros especialistas coinciden en que andar esa distancia cada día constituye un objetivo valioso y razonable.

Lo curioso es que la cifra no surgió como resultado de investigaciones o análisis científicos, sino a partir de una campaña de publicidad. En 1965, la firma japonesa Yamasa aprovechó el furor por el deporte que se mantenía en el país después de los Juegos Olímpicos, disputados en Tokio el año anterior, y lanzó el primer podómetro moderno, un dispositivo para contar los pasos que una persona da al caminar. Lo llamó ‘manpo-kei’, que en japonés significa, precisamente, ‘10.000 pasos’.

De manera que esa cantidad aparece más como resultado de que sonara bien a los oídos de los consumidores -tanto por su nombre como por tratarse de un número redondo- que por motivos comprobados por los expertos. Sin embargo, trabajos posteriores ratificaron su validez.

En 2004, un estudio realizado por Catrine Tudor-Locke y David R. Bassett, Jr., científicos de la Universidad del Estado de Arizona, Estados Unidos, establecieron una escala:

  • Para adultos sanos, caminar menos de 5.000 pasos diarios equivale a un estilo de vida “sedentario”.
  • Entre 5.000 y 7.500 pasos determinan una “actividad baja”.
  • Entre 7.500 y 10.000, un estilo “algo activo”.
  • Una persona tiene una vida “activa” cuando se superan los 10.000 pasos.
  • La misma es “muy activa” cuando su cantidad de pasos diarios está por encima de 12.500.

El Colegio Estadounidense de Medicina Deportiva (ACSM, por sus siglas en inglés) utiliza estos valores en sus programas para promocionar la caminata como actividad física para una vida saludable.

¿Cuánto se tarda en caminar 10.000 pasos?

Sin embargo, alcanzar los 10.000 pasos puede no ser tan fácil, ni estar al alcance de cualquiera. Para hablar de un verdadero ejercicio aeróbico -incluso para bajar de peso- la ACSM indica que se debe caminar a un ritmo enérgico, lo cual equivale a una velocidad media de 5 kilómetros por hora (km/h). Una persona de estatura media, a ese ritmo, da unos 100 pasos por minuto, de manera que, para dar 10.000 pasos, debe andar durante 1 hora y 40 minutos (es decir, 100 minutos).

La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte, pide mucho menos. Recomienda a las personas adultas dedicar “como mínimo 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica, de intensidad moderada, o bien 75 minutos de actividad física vigorosa cada semana, o una combinación equivalente”. Por lo tanto, los 10.000 pasos a 5 km/h cubrirían, en un solo día, dos terceras partes de estos requerimientos semanales. Si se cumple esa rutina los siete días de la semana, el objetivo mínimo de la OMS se habrá casi quintuplicado.

Puedes leer la noticia al completo en el medio de comunicación digital ELDIARIO.ES.

Una acera fantasmal

publicado originalmente en LA VANGUARDIA | 23 DE ENERO 2018

Uno encuentra en Barcelona muy pocas aceras tan pequeñas como la de la calle Montevideo, en el barrio de Pedralbes, junto al monasterio. Y la gente que vive por los alrededores aún no entiende por qué el Ayuntamiento se empeñó en construir allí otro carril bici por donde nadie pedalea en lugar de ampliar el ridículo espacio del pavimento destinado al peatón. La anchura de la acera siquiera alcanza el medio metro en sus tramos más desahogados, dos personas no tienen modo de caminar a la par, en un punto especialmente incómodo, al pasar junto a un árbol, uno no tiene más remedio que andar de costado y destilar una buena flexibilidad o meterse en la calzada.

“Nosotros estamos a favor de la implantación de carriles bici, entendemos que son el futuro de la movilidad –asegura Luis Sanglas, de la asociación de vecinos del barrio–, pero el de la calle Montevideo no aporta nada, no cumple ninguna función, no tiene usuarios… Es como el de la calle Ganduxer, un carril fantasma”. Se trata de una infraestructura de apenas 220 metros que nace en la avenida Espasa y cuya principal utilidad es acercar un tanto a la trama urbana el carril bici de Gaspar Cassadó, el que sube de un modo muy lúdico hacia Can Carelleu. Y la verdad es que desde su puesta en marcha el pasado verano no puede decirse que haya convencido a muchos conductores de la zona de que, aunque sea de vez en cuando, se lo piensen dos veces antes de coger el coche. Al final la nueva infraestructura acaba convirtiéndose en una zona de carga y descarga clandestina. Tampoco se ve a nadie caminando por la zona.

Puedes leer el texto completo en el diario La Vanguardia. 

IAIN SINCLAIR: “El turismo de masas es un pecado capital”

publicado originalmente en REVISTA DE LEtraS | 20 DICIEMBRE 2016

Iain Sinclair (Cardiff, 1943), uno de los mayores representantes del renacimiento de la psicogeografía, ha visitado el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona para reflexionar sobre las distintas temporalidades que habitan en una urbe como Londres, de la que él ha escrito a partir de la creación de una cartografía propia. El creciente interés por su forma de entender la crónica, que se retroalimenta de muchos otros géneros, ha provocado que recientemente se hayan traducido al castellano algunos de sus ensayos más paradigmáticos, como Calor de Lud (Fire Drill), La ciudad de las desapariciones y American Smoke (Alpha Decay).

  • La ciudad hoy se camina con el móvil, con la mirada puesta en Internet, quizá esa es la nueva Tierra prometida.
    ¡Sí! Gente de todo tipo, jóvenes y adultos, van continuamente por la calle mirando el móvil. Internet es como un nuevo paisaje utópico de fronteras, donde la gente entra pero a un coste más alto del que piensan, es una falsa ganga. Cuando caminas a través de un mapa, tienes tus propias referencias y dirección, hay una permeabilidad pedestre; en cambio, en Internet controlan tu recorrido y consiguen que vayas o no donde les interesa. Tu recorrido está controlado.
  • ¿Cómo es su proceso creativo? ¿Suele caminar con una libreta o prefiere escribir después, desde los recuerdos de lo caminado?
    Siempre llevo una libreta pero, principalmente, tomo muchísimas fotografías. Si tengo que escribir una crónica, necesito trabajar con fotografías impresas. No desde el teléfono. Pero a veces necesito, simplemente, mirar. Me interesa estar muy atento a los signos, a los distintos lenguajes. Otra de las cosas terribles de las nuevas ciudades es la corrupción del lenguaje.

Puedes leer la entrevista al completo en Revista de letras;  publicación digital, independiente e innovadora que ofrece críticas y noticias sobre el mundo literario. 

 

Sigue aquí su conferencia en el CCCB:

DEBAT. La ciutat abolida: una reflexió sobre la fi de Londres Conferència d’Iain Sinclair (VO En) from CCCB on Vimeo.

 

Estos son los efectos secundarios de caminar

publicado originalmente en YOROKOBU 21 OCTUBRE 2016

Caminar no sólo sirve para llegar de un sito a otro. Puede desencadenar otros efectos, como: pensar, rebelarse, buscar bondad o disfrutar de la vida.

1. PENSAR

Friedrich Nietzsche decía:
«Hay que sentarse lo menos posible,
Y no creer en ningún pensamiento
Que no haya surgido al aire libre y caminando»

El filósofo pensaba que las morales sedentarias habían envenenado a la humanidad: «Todos los prejuicios proceden de los intestinos».

2. REBELARSE

El poeta Walt Whitman andaba como «rechazo a una civilización corrupta, contaminada, alienante y miserable».

Decía que prefería una vida libre a una vida sedentaria basada en comprar cosas que acabarían en la basura.

3. BUSCAR LA BONDAD

Rousseau escribió su ‘Discurso sobre el origen de la desigualdad’ caminando por el bosque.

Andando descubrió el ‘homo viator’: el hombre que camina, «el que no está desfigurado por la cultura, la educación y las artes».

4. DISFRUTAR DE LA VIDA

Henry David Thoreau caminaba varias horas al día. «Para la economía tradicional, es tiempo perdido. No produce riqueza», escribió. «Pero, para mí, el beneficio es inmenso.
Vivir es algo que nadie puede hacer por ti. En el trabajo puede sustituirte alguien, pero no al caminar. Ese es el gran criterio».

Puede leer la noticia al completo en Yorokobu,  revista de tendencias, creatividad, arquitectura, diseño, cine y televisión. 

 

 

Hacia la Barcelona Saludable

publicado originalmente en  EL PERIÓDICO | 9 DE AGOSTO DE 2016

Ton Salvadó fue nombrado director de Modelo Urbano de Barcelona  a finales de junio. Aunque asume las funciones del antiguo cargo de arquitecto en jefe, su responsabilidad va más allá: incorpora una visión transversal, urbanística, ecológica, de movilidad, o por lo menos así lo plantea el ayuntamiento. Salvadó (Barcelona, 1962) fue elegido en un concurso al que optaron una veintena de candidatos. Arquitecto y profesor de Arquitectura, tiene como mínimo tres años para pensar en hacia dónde va Barcelona, interpretando la visión que el gobierno municipal tiene al respecto.

Su convicción es que el reto es caminar hacia una ciudad “saludable”, que ponga por delante de todo la salud de sus vecinos. “Como director de Modelo Urbano me toca dar coherencia al soporte físico de la ciudad. Hacer que la ciudad física garantice que se puede producir la vida en toda su intensidad”, afirma. Años atrás, subraya, el objetivo era hacer el propio soporte físico: construir, de las plazas a las rondas.

Ahora, dice, toca reducir la contaminación, es decir, el coche. Y todo ello, contando con la participación vecinal: “No significa que se haga todo lo que dice todo el mundo, sino interpretar de la mejor forma posible lo que piden”.

AUTOBUSES INTERURBANOS Y URBANOS

Para que la ciudad sea saludable, uno de los primeros retos es disminuir la contaminación, lo que solo será viable si disminuye la presencia del vehículo privado, para lo que juzga imprescindible una ofensiva en transporte público: “Tenemos que mejorarlo y aumentarlo. No puede ser que un autobús vaya más lento a las ocho de la mañana que a las 11. Tenemos que garantizar que la movilidad del transporte público sea perfecta. El autobús debe ser liberado del colapso circulatorio”. Y así, señala, se darían argumentos al conductor de un vehículo privado para que no lo coja con el argumento de que ganará tiempo.

“Un gran porcentaje de la movilidad corresponde a vehículos privados que entran y salen de Barcelona y, lo que es más grave, de los que la atraviesan. Esos vehículos no pueden seguir atravesando la ciudad y los que entran y salen tienen que ser menos”, argumenta.

“Podemos hacer que el transporte interurbano sea más eficiente. Si un autobús llega hasta la entrada de Barcelona, al usuario se le obliga a coger otro transporte. Debemos propiciar que el autobús que viene de Vilanova atraviese toda Barcelona y se convierta en un autobús urbano. El que viene de Girona, igual. Así aumentas la conectividad de la persona con la ciudad”.

El tranvía tiene para Salvadó ese “componente de sistema interurbano”. Aunque da por hecho que en esta legislatura como mucho habrá tiempo para sentar las bases de la conexión entre Trambaix y Trambesós: “Cuando el vecino de Cornellà coja el tranvía para ir a trabajar a Glòries sin tener que cambiar de transporte, le habremos quitado la tentación de coger el coche”.

Puedes leer la noticia al completo en el diario de información general, El Periódico. 

 

 

Siéntate: una revisión desenfadada del espacio público a través del banco

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN BCN MÉS | 13 DE JULIO DE 2016

Tú has pensado qué hace tu cuerpo en la calle?”, esta es la primera pregunta que Leónidas Martín, del colectivo de activismo creativo Enmedio, me espeta cuando le pregunto por la salud de la vida en las calles de Barcelona. Él mismo se responde: “Desplazamiento, producción o consumo. No hay otra. Parece ser que hay una lógica que responde a ello: cuanta más movilidad, más producción y más consumo. Cuanto más quieto está un cuerpo, menos producción y menos consumo. Nosotros decimos: ‘Y más disfrute’”.

En el año 2006 se realizó por encargo del Ayuntamiento La U urbana. El libro blanco de las calles de Barcelona, un estudio exhaustivo de las calles y los elementos de la ciudad. Esta investigación esperaba definir una guía práctica de diseño y emplazamiento. Para ello contó con el análisis de técnicos y expertos de diferentes ámbitos, además de recoger la opinión de los ciudadanos. El análisis específico de los bancos públicos permitía saber que en Barcelona existían 28.073 unidades contabilizadas y recomendaba tener especial cuidado con la colocación de grupos o parejas de bancas individuales para evitar generar relaciones anómalas entre los usuarios. Las demandas ciudadanas exigían más unidades, especialmente en determinados lugares, criticaban la colocación de los bancos individuales (demasiado separados, de espaldas o alejados de otros elementos de interés…), se reivindicaban bancos para las personas mayores, para descansar y para relacionarse, pero también como lugares de encuentro de los jóvenes, además de la previsión de que mientras existiera gente viviendo en la calle estos iban a ser usados para dormir.

Diez años más tarde hay voces, como la de Adriana Ciocoletto, del colectivo Punt6, que lleva años estudiando el espacio público y los elementos que lo constituyen desde una perspectiva de género, que consideran que no solamente no se ha puesto solución a estas cuestiones sino que además han desaparecido bancos que promovían el encuentro, el descanso, el comer en la calle, el dar la merienda, las actividades de cuidado en el espacio público…

¿Sufren las calles de Barcelona y, por ende, quienes las habitamos, las consecuencias de una lógica que pone por encima de los intereses y necesidades comunitarios los imperativos de la lógica económica? ¿Afecta esta a los elementos que configuran el espacio común explicando, por ejemplo, la escasez de bancos cómodos o la presencia creciente en los últimos años de sillas individuales? ¿Cuál es la sensibilidad de los barceloneses respecto a estas cuestiones? En opinión de la arquitecta Andrea Robles, del estudio Recooperar, las generaciones más jóvenes hemos sustituido, sin cuestionarlo demasiado, la costumbre de relacionarnos sentándonos en un banco público, que nuestros abuelos aún conservan, por la de ir a consumir a la terraza de un bar. Este cambio ha sido potenciado por la proliferación de las terrazas desde la aplicación de la ley antitabaco que ha hecho de estas, junto con el transporte privado, el principal elemento privatizador del espacio público en la ciudad.

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Los genios que buscaban la creatividad caminando

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN YOROKOBU | 30 DE JUNIO DE 2016

Adelgazar es una deriva innoble de caminar. Durante siglos, muchos filósofos y artistas han recorrido cientos de kilómetros a pie. Pero ni querían estar flacos ni llegar a ningún sitio. Tenían otra ambición: al perderse entre las calles se perdían entre sus pensamientos.

La flotación

El flâneur salió a caminar por las calles de París en el siglo XIX para descubrir la literatura que irradiaba del empedrado. Hacía más de trescientos años que usaban esa palabra en Francia para hablar de los hombres que deambulaban por las calles, sin rumbo y con pinta de estar perdiendo el tiempo. Vagar siempre fue sospechoso. Pero Honoré de Balzac, Charles Baudelaire y otros poetas dignificaron el término. El flâneur se convirtió en un explorador urbano, un observador apasionado, sumido en la contemplación.

El paseo podía llevar, incluso, a un estado mental cercano a la meditación. «La caminata irregular no es tan conveniente para el cuerpo y distrae e irrita la mente», aseguró Robert Louis Stevenson (1850-1894). «Apenas se ha establecido un paso uniforme, no se necesita ningún pensamiento consciente para sostenerlo, lo cual a la vez nos imposibilita pensar seriamente en cualquier otra cosa. (…) Podemos pensar en esto o aquello, pero en forma ligera y risueña, a la manera de los niños, o a la manera de nuestros propios pensamientos cuando cabeceamos por las mañanas».

Decían que andar despertaba los placeres puramente animales. El autor de La isla del tesoro pensaba que no hay nada como el movimiento para levantar el ánimo. Hablaba de «la delicia de cada inhalación, de cada uno de los músculos de los muslos al tensarse» y también, como un eslabón inseparable de esta cadena, del placer del descanso. «Alcanzas un mojón en lo alto de una colina (…), te quitas la mochila y te sientas a fumar una pipa a la sombra. Te hundes en ti mismo y los pájaros se acercan y te miran. El humo se disipa en la bóveda azul del cielo de la tarde, mientras el sol cae, cálido, sobre tus pies, y el aire fresco te acaricia el cuello y agita tu camisa abierta. Si no eres feliz entonces, es porque tienes la conciencia sucia».

La velocidad

Hace cientos de años se inventó la prisa. Y, al momento, surgieron las quejas. Era el principio de la Revolución industrial. Las locomotoras de vapor podían alcanzar hasta 30 kilómetros por hora y los empleados de las fábricas debían llegar puntuales a sus puestos de trabajo. Fue entonces cuando se hizo imposible vivir sin despertador.

«Puedes recordar cómo Burns, al enumerar los placeres de otro tiempo, se detiene en las horas dedicadas a pensar felizmente. Es una frase que dejará perplejo al pobre hombre moderno, rodeado por cada flanco de relojes y campanas, y acostado, incluso de noche, por las carátulas llameantes de los relojes», lamentaba Robert Louis Stevenson. «Porque estamos todos tan ocupados y tenemos tantos proyectos que realizar a largo plazo, y tantos castillos en el aire que convertir en sólidas mansiones habitables sobre tierra firme, que no nos concedemos tiempo para viajes de placer al País del Pensamiento y entre las Colinas de la Futilidad».

«Y qué mundo distinto se abre también para nosotros, una vez que descubrimos que somos capaces de pasar horas enteras sin fastidio, consagrados a pensar felizmente», continuaba el autor en Excursiones a pie, uno de los ensayos que recoge el libro El arte del paseo inglés, de Tumbona Ediciones. «Tenemos tanta prisa por hacer, por escribir y recopilar materiales, por conseguir que nuestra voz se escuche al menos un instante en el sarcástico silencio de la eternidad, que nos olvidamos de una única cosa, de la que esas otras cosas sólo forman parte: nos olvidamos de vivir».

Los flâneur que en el XIX hicieron del paseo una herramienta de su literatura se rebelaron ante la velocidad y ante la idea de que pararse a contemplar la vida era una pérdida de tiempo. «Si la tarde es agradable y templada, no hay nada mejor en la vida que apoltronarse a la puerta de la posada durante la puesta del sol o apoyarse en el barandal del puente a contemplar la maleza y los peces veloces», reclamaba Robert Louis Stevenson. «Puedes entablar conversación con cualquiera, sabio o necio, sobrio o borracho. Parece como si el calor de la caminata te hubiera purgado».

Puedes leer la noticia entera en la revista de tendencias, creatividad, arquitectura, diseño, cine y televisión, Yorokobu. 

El movimiento político se demuestra andando

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN EL PAÍS |2 DE JUNIO DE 2016

¿Por qué este retorno del paseante como figura esencial en nuestras calles?

Será quizás porque caminar, esa actividad que hacemos a diario desde que abandonamos el gateo hasta el fin de nuestra vida, cobra hoy un valor particularmente simbólico, pues se relaciona con prácticas no solamente saludables, sino estéticas, éticas y de resistencia.

El mercado editorial ha escuchado este interés contemporáneo acerca del paseo, y la prueba se encuentra en la amplia nómina de títulos que han ido surgiendo —ya sean nuevos o rescatados del olvido— como respuesta a este gusto, o más bien necesidad, por el paseo consciente, en especial en las grandes ciudades, donde se ha convertido en un deporte de cierto riesgo con gran significado social.

Para comenzar a poner orden en este recorrido por algunos de esos títulos, el obvio hilo conductor es Walter Benjamin y el término flâneur, acuñado por él para referirse a ese paseante con dotes de topógrafo, capaz de descifrar la complejidad de la ciudad al callejearla.

En su inmenso Libro de los pasajes (Akal y Abada), el filósofo alemán, al recorrer París en plena modernización de la ciudad sirviéndose de las observaciones de ese tipo social histórico, inaugura un modo de pasear por la urbe que muy pronto generaría adeptos. Un buen ejemplo es el de su amigo Franz Hessel, también un gran observador, que paseó por el Berlín de los años veinte siguiendo las pautas que ambos compartían: más que andar con rumbo fijo, su devenir era despreocupado, atraído por la multitud de imágenes que ofrecían las grandes ciudades de Occidente. Se trataba de un rastreo llevado a cabo con ademanes de arqueólogo, o incluso de sabueso que olisquea curioso la acumulación de estímulos que le salen al paso, y así lo deja ver en Paseos por Berlín (Errata Naturae).

 

Puedes leer la noticia al completo en el diario El País. 

Walkability City Tool: ¿Son adecuadas nuestras calles para caminar?

publicado originalmente en  CIUDADES SOSTENIBLES | 23 JULIO 2015

La ciudad física donde vivimos está formada por nuestras plazas, parques y calles: el espacio público es la esencia de la ciudad. En torno al 70% de este espacio público está ocupado por superficies al servicio del coche, y sólo el 30% restante está destinado al ciudadano que se desplaza a pie, que es quien da sentido al espacio público, donde pasea, ve, se relaciona, compra, conoce, se divierte, trabaja, descansa, transita… realiza un sinfín de actividades que deberían fomentarse y poder realizarse disponiendo para ello de unos espacios adecuados.

El hábito de caminar supone amplios y variados beneficios, cada vez más documentados, tanto para el individuo como para la comunidad de la que forma parte. Actualmente contamos con datos de las calles que se refieren casi en exclusiva a los coches y al tráfico, mientras que los datos sobre los peatones son escasos o no existen. La toma de decisiones sobre la red caminable debe basarse en un buen análisis que nos permita conocer, evaluar, comparar y tomar decisiones.

Por eso, en SUMA-USC hemos desarrollado una herramienta, WALKABILITY CITY TOOL (WCT),que nos permite medir la red caminable, teniendo en cuenta factores técnicos, ambientales, sociales, turísticos y económicos. Sirve de soporte para la toma de decisiones estratégicas de ciudad y turismo, basadas en la evidencia, y no en intuiciones u opiniones subjetivas.

Nuestra metodología recopila y selecciona los factores más importantes que influyen en la caminabilidad, como tipos de calle, aparcamiento, aceras, cruces, actividades, árboles, mobiliario, Iluminación, percepción de seguridad, soleamiento…

 

 

 

Puedes leer la noticia al completo en en el blog Ciudades Sostenibles del BID, Banco Interamericano de Desarrollo. 

FRANCISCO NAVAMUEL «Caminar como último acto de libertad que nos queda»

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN VICE |12 DE MAYO DE 2015

“No hay que olvidar que el trayecto es lo mejor del camino”.

Así se despide en nuestra entrevista Francisco Navamuel. El fotógrafo decidió crear un grupo en Facebook:Caminar como práctica anarquista, ética, estética y de pensamientoAhora reconoce que esta idea se le ha ido un poco de las manos. “Cuando te comento esto tiene que ver con el propio funcionamiento de la red social, en el que la información pasa a una velocidad incompatible con la reflexión”.

En estos momentos el grupo cuenta con más de 4.600 seguidores. “Pero no siempre fue así. Arrancar el grupo costó más de tres años. El grupo contaba con unos 150 seguidores y decidí hacer administrador del grupo a todos. Actualmente, el grupo se autogestiona y seguimos creciendo, no solo en cantidad sino en calidad”.

¿Y por qué esa necesidad de reivindicar el acto de caminar? “Sobre todo para mí es una manera de relacionarme con el territorio, de conocer en primera persona el espacio que habito, de reconocerme en las personas que voy encontrando cuando camino. Es una forma de conocimiento personal donde el espacio-tiempo confluyen al mismo ritmo que el pensamiento. Caminar tiene la capacidad de igualarnos, de hacernos ciudadanos en la medida que ocupamos y utilizamos un espacio y lo transitamos”.

VICE: Entonces, ¿caminar va más allá del acto de desplazarse?

Francisco Navamuel: Caminar es un acto de libertad. Pero también de resistencia frente a las urgencias impuestas y las velocidades ajenas. Caminar se ha convertido en algo subversivo si no se practica para producir o para consumir y me niego a renunciar a esa capacidad transformadora y de conocimiento que recibimos cuando se camina, sea la manera elegida que sea: por placer, por obligación o por salud. Caminar tiene esa parte lúdica y pedagógica que tenemos que recuperar como fuente de conocimiento. Pero también entiendo el caminar como una experiencia estética. El paseo está asociado al paisaje y me interesa la percepción que cada persona tiene sobre cómo interpreta el territorio.

Puedes leer la entrevista al completo aquí. 

IPAVEMENT: El suelo inteligente con wifi y servicios de información para los peatones

publicado originalmente en RTVE.ES | 10 MAYO 2015

Tras varios meses de prueba y años de desarrollo, la empresa española Vía Inteligente ha anunciado que el próximo mes comenzará la fabricación a nivel industrial de sus baldosas iPavement, un ‘pavimento inteligente’ que incorpora conectividad vía Wi-Fi e incluso diversos servicios para los viandantes.

Las baldosas de iPavement no se diferencian mucho externamente de las normales. Tienen el mismo aspecto gris y resistente, miden 40 x 40 cm y pesan unos 24 kg cada una.

Hay dos versiones, una normal y otra acanalada adaptada para personas invidentes o con visibilidad reducida. Entre otras cosas, están diseñadas de modo que resistan las inclemencias del clima y temperaturas extremas.

La empresa ha trabajado en el diseño de este pavimento de modo que sea tan fácil de instalar y de mantener como una baldosa convencional.

En realidad no es necesario pavimentar el suelo al completo con ellas, algo que seguramente sería demasiado caro: puede cubrirse solo cierta zona -como se hizo ya en pruebas en la Puerta del Sol de Madrid con 375 baldosas– para delimitar una ‘zona wifi’ para los ciudadanos.

La parte tecnológica de las baldosas iPavement tiene varias funciones. Por un lado proporciona conectividad a los peatones a través de wifi. Por otro, es capaz de enviar mensajes Bluetooth a los dispositivos móviles como teléfonos y tabletas – quizá mensajes informativos o publicitarios.

Finalmente, las baldosas incorporan también unos sensores de vibración y temperatura. La idea es proporcionar información en tiempo real a una central que recoja los datos, de modo que se pueda analizar la cantidad de gente que pasa caminando por la calle o las condiciones medioambientales, por ejemplo si hay una helada en una zona concreta.

Puedes leer la noticia al completo en RTVE.ES

Buena gente que camina

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN EL PAÍS | 27 DE ABRIL DE 2015 

Escribo este texto mientras camino. Nada extraño: la mayor parte de mis novelas, artículos y conferencias las he escrito andando, a veces corriendo, incluso pedaleando. Tampoco soy muy original, uno más de la legión de escritores que un día descubre que la mente funciona mejor a cuatro kilómetros por hora, que la cadencia de los pasos acaba siendo ritmo narrativo y el paisaje tira del hilo de la memoria. Caminando uno espera que, como a Virginia Woolf paseando por Tavistock Square, le venga la inspiración decisiva para escribir Al faro. Adoro esa imagen de Sánchez Ferlosio apoyándose en los techos de los coches para anotar ese pensamiento que surgió de pronto. Y que se lo pregunten a los poetas, que deambulan más que nadie (cuenta Solnit que Coleridge abandonó el verso libre cuando dejó de andar).

Escribo mientras camino, ya está dicho. Más inusual es que una lectura me haga andar, que avanzar por las páginas de un libro me ponga en movimiento en el espacio y el tiempo como lo hace el ensayo de Rebecca Solnit.

Desde las primeras páginas de Wanderlust, eché a andar y ya no paré. Atravesé paisajes salvajes, acompañando a los pioneros de la caminata dos siglos atrás, aquellos que inauguraron la idea romántica y todavía vigente del paseo como liberación y como experiencia estética, y que acabaron cuestionando la propiedad privada (las puertas al campo, para nada metafóricas). Párrafo tras párrafo incursioné con ellos en bosques y desiertos, ascendí montañas por primera vez pisadas, y acabé regresando a las ciudades, las grandes ciudades donde el caminar es una forma de resistencia frente al urbanismo sin escala humana y contra el “¿te gusta conducir?”; una oportunidad para provocar esos cruces imprevisibles que enriquecen la vida urbana contra quienes intentan regularla y vigilarla; una forma de ejercer ciudadanía y reapropiarnos del espacio público en la línea de lo que ya leímos antes en Mike Davis o Manuel Delgado.

 

Pots llegir l’article al complert en el diari El País.